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“En algunos casos, también adaptan sus campañas según el país, el idioma o el perfil de la víctima, haciendo que las aplicaciones fraudulentas sean cada vez más personalizadas y convincentes. Esto demuestra que la apariencia, por sí sola, ya no es un criterio suficiente para determinar si una aplicación es segura.”
La apariencia profesional de una aplicación ya no garantiza que sea segura: siempre verifica al desarrollador y la tienda de origen antes de descargar.