Encargado de dar inicio a la Cumbre, recordó que toda la arquitectura democrática descansa sobre la premisa de que el poder necesita límites. "Lo que debe quedar bien claro es que el mayor límite al poder lo establece la Constitución", afirmó.
Defendió el papel de la justicia administrativa como uno de los principales controles al Ejecutivo: "El presidente de la República no tiene el deber de estar de acuerdo con las decisiones judiciales, pero sí tiene el deber de acatarlas".
Afirmó que "nadie está por encima del poder y ningún poder está por fuera del control constitucional y legal, así tenga el respaldo de las mayorías".
"No necesitamos ni aplausos ni aprobación de quien en un momento determinado está en el poder". Dijo una de las frases más contundentes del encuentro: "Lo que no se puede hacer en una democracia real es desconocer la palabra del juez".
Explicó que las instituciones requieren ciudadanos activos y comprometidos para mantenerse vivas, pues el simple diseño constitucional no garantiza su supervivencia. "El voto solo es el inicio de la democracia", señaló.
Describió a Colombia como "un magnífico ejemplo continental de fortaleza institucional, de contrapoderes y de controles".
Defendió la transparencia del sistema electoral colombiano y alertó sobre los efectos de la desinformación. "Las realidades materiales, los hechos, respaldan al proceso electoral colombiano", afirmó.
Expresó preocupación por los discursos que ponen en duda los resultados de las elecciones y llamó a moderar la confrontación política: "No podemos matarnos por una elección".
Cuestionó abiertamente los señalamientos sobre presuntos fraudes electorales y sostuvo que desconocer los resultados termina erosionando la institucionalidad. "Aquí hubo elecciones, no ha habido fraude", afirmó.